Los fotógrafos dan el click.

Otro 21 a las 21 fue el momento de la cita en la Confitería Roca entre gente vinculada a la actividad fotográfica.



La concurrencia no fue tan abundante como en otros momentos, pero estimulante para los que formamos parte.

Ernesto Ipas llegó con la noticia que Miguel Angel Vítola estaba mejor de un percance en su salud, esos que te dan los años.

Polo esta vez vino sin cámara y tuvo recuerdos sobre sus tiempos de colimba, allá por los años 80. Tal vez porque estábamos en la semana de la Armada a la cual el siguió sirviendo luego de sus obligaciones.

Polo trajo a consideración la experiencia con la cual se despidieron en San Sebastián las aves que emigran, y apareció entonces como un desafío el saber si alguno de los presentes había podido fotografiar a un pájaro carpintero que -como se sabe- es el ave provincial. Algunos lo hicieron con la hembras, negrita menos inquieta, otros consideran que no forman parte de su mejor foto.

Yo les conté mi reciente lectura de El hombre de la bahía del pájaro carpintero, el libro recientemente leído de Aymé Tschiffely, que tanto me agradó y que me está invitando a volver a tomar para un análisis comparativo a El último confín de la tierra, de Esteban Lucas Bridges, que para el caso es Lanooswaia (el hombre de la bahía del pájaro carpintero).

Alfio que este año da cursos de fotografía tanto para la MRG como para la provincia le contó a Polo que tiene un cuñado entre los alumnos, y por seguir el tema de los pájaros contó de una foto que pudo tomar a una lechuza, en el pueblo, y a pleno día, Imágen aquí presente que el subió a facebook. También hizo referencia a una cuenta bloqueada por colocar en ella su razón comercial.



La lechuza estaba sobre el techo de un vecino.

Daniel Eduardo Polo preguntó por la existencia de murciélagos en la isla, cosa que confirmamos: lechuzas y murciélagos están en su salsa con la abundancia de los ratones.

Ernesto esta armando una galería fotográfica con los colegas que ha conocido, todos tendremos que ayudar.

Y yo los distraje con un par de fotografía que me acercó Leticia Hernandez, haciendo un ejercicio de lectura icónica. En una se ven gente como de fiesta, en otra en el mismo ambiente se ha montado un velorio. Uno de los cuadros se ha trasladado al pie del féretro donde se está velando a quien en la foto anterior lucía de pie entre los suyos.


Las imágenes fueron tomadas en la calle Rivadavia, la casa de la abuela de Leticia, donde ella hoy vive.


Se hicieron distintas consideraciones sobre estos hechos, las fotografías mortuorias, y en algún momento se señaló como una costumbre chilena; aunque Alfio recordó que en otro tiempo en Argentina, y también en otros lugares del mundo era usual acomodar al finado para sacarse una foto con los deudos.

Estuvo con nosotros Fabián Ramis, hombre de la televisión, dijo tener improntas de muchos acontecimientos relevantes.., eso sí: filmados.

Mientras se cenaba y tras la foto protocolar de Lucho Alderete, de parte de la casa, vimos a Baldovín sacar su enorme cámara y retratarnos. Después nos encontramos con estas tres imágenes en blanco y negro, y una de ellas curiosamente injertada al color.





Habrá que esperar el próximo 21, a la hora 21.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Hola Mingo!

Si en algún momento vuelvo a Río Grande, espero conocer la Confitería Roca ...! Se ven amenos y gratos estos encuentros ahí!

Tengo pendiente el libro “El hombre de la Bahía del Pájaro Carpintero”; “El último confín de la Tierra” es excelente; cada capítulo logra atrapar al lector.

A propósito, leyendo a Martín Gusinde en su obra “Los Indios de Tierra del Fuego. Los Selk’nam”, encuentro interesantes referencias sobre el pájaro carpintero, las lechuzas y los murciélagos en vinculación con la superstición. Dichas menciones que a continuación copio, aparecen en la Cuarta Parte del libro: El mundo espiritual de los Selk’nam (C. Creencia en espíritus y superstición, b. Superstición e interpretación de sueños, 1. El animal en la superstición). Dice Gusinde:

“El pájaro carpintero grande, el pinzón y el trepador son considerados como ‘espías del guanaco’. Cuando un cazador se acerca sigilosamente, el guanaco es advertido por estos mensajeros suyos, y escapa rápidamente”.

“Al igual que para la mayoría de la humanidad, el murciélago también es para nuestros indígenas un mensajero de la desgracia. Dicen que si durante el día alguien encuentra un murciélago dormido o muerto – no importa si ello ocurre en campo abierto, en el bosque, o antes su choza -, pronto morirá una persona de su parentesco. Esto sólo sucede si se encuentra al animal en pleno día. Pero si durante la noche un murciélago revolotea mucho tiempo alrededor de la choza, con aleteo temeroso y chillidos insistentes, anuncia que alguien de la familia de los habitantes de esta choza pronto enfermará o morirá”.

“Frente a toda la familia de las lechuzas, los indígenas muestran cierto respeto y, al mismo tiempo, familiaridad. Nadie demuestra tener miedo o temor a estos animales, a pesar de que son transmisores de noticias infaustas y ponen a todo el mundo sobre aviso, para que pueda huir de la desgracia. Los selk’nam nunca matan al búho ni al autillo, pues ellos fueron en otro tiempo personalidades importantes. Durante el día, en cambio, van tras otras especies de lechuza, si se da la oportunidad. Pero no asignan valor alguno al botín, ‘pues esas aves tienen muy poca carne’. Sus plumas son aprovechadas por los hechiceros como adorno de cabeza. Una lechuza que hace sus giros durante la noche está a salvo, pues nadie se atreve a cazarla” (Gusinde, Martín: “Los Indios de Tierra del Fuego, Los Selk’nam. Tomo I. Vol. II”, Centro Argentino de Etnología Americana, Bs. As., 1990).

Un saludo Mingo!
Hernán (Bs. As.).-